La formulación clásica del "lean" nos da pistas al respecto, "valor" será todo aquello en el producto o servicio que producimos que el cliente esta dispuesto a comprar (a pagar por ello).
Pero aqui no acaba la cuestión, sino que, sólo hace que empezar. Este es el objetivo de esta entrada, mostrar que esta bonita fórmula, o es vacia o es una perogrullada si no definimos exactamente cual es y cual es su combinatoria.
¿Que es el valor para un producto concreto?
El valor será una combinatoria de elementos, eso es lo primero que hemos de plantearnos. El cliente busca un x1 físico, un producto que satisfaga una determinada necesidad (el valor será la capacidad del producto para satisfacerla), pero, además, el cliente lo quiere a un precio x2 dentro de unos determinados parámetros; por otra parte, querrá un servicio, querrá una garantía, querrá una durabilidad, querrá un carácter ecológico, querrá una apariencia visual, querrá... querrá Buda sabe que, tendremos que averiguarlo.
El valor no es una única variable, es un conjunto ponderado de ellas.
De hecho, el conjunto de parámetros que dan valor a un producto es practicamente infinito, algunos tienen una importancia relativa casi ínfima, otros son determinantes. Pareto igual nos ayuda a la hora de valorar y ponderar los factores que intervienen y darles un protagonismo relativo, ponderado y comparativo.
Todo esto es más obvio que el Doctor.
Ahora viene cuando les planteo una cuestión para la reflexión. Normalmente, hay dos perspectivas a la hora de establecer y caracterizar el valor: la del cliente y la nuestra.
Curiosamente, nunca son idénticas, y aquí vienen los problemas.
Cuando diseñamos y desarrollamos un producto hemos de estar alerta sobre esta distancia. Cuando producimos hemos de concentrarnos el valor del cliente. Y hemos de evolucionar con él.
Cuantas más variables tengamos en cuenta, más posibilidades de acertar, cuantas más dejemos al azar, o evaluemos equivocadamente, más posibilidades de fracaso.
Es de perogrullo, pero creer que por nuestra experiencia, por nuestra capacidad tecnológica o teórica sabemos lo que el mercado quiere y demanda, nos puede inducir, por prepotentes, a errores de bulto.
Las necesidades y gustos del cliente cambian, nuestros propios productos las hacen cambiar, si no nos adaptamos, crearemos desperdicio aunque nos inspiren los mejores principios lean.
Sensei Ohno


El fundador. Doctor Obvio
Fuerza de intervención rápida.